viernes, 4 de abril de 2008

Los versos de la madera. Limam Boicha




En la poesía de Limam Boicha se destila, junto a sus sentimientos más íntimos, la vasta cultura milenaria de su pueblo, de los hijos del Sáhara Occidental. A través de sus versos podemos saborear la hoja verde del té, contemplar los galabba de Tiris, jugar a la guerra sobre la arena, seguir las huellas del camello o retroceder a los años con nombre de la mitología. Todo ello envuelto en un sutil mundo de sensualidad, donde queda patente, además, su mestizaje de culturas y su capacidad integradora. (Mª Jesús Alvarado)


Autor: Liman Boicha
Edita: Editorial Puentepalo
Año de publicación: 2004
Encuadernación: 1. Rustica
Número de páginas: 72 páginas
ISBN: 8460935205
Lengua (idioma): Castellano



Limam Boicha
Nació en el Sahara Occidental en 1972.
A los diez años fue a estudiar a Cuba, donde estuvo trece años, hasta acabar sus estudios de Periodismo
A su vuelta a los campos de refugiados saharauis estuvo trabajando durante cuatro años en la Radio Nacional Saharaui.
Desde 1999 vive en España y ha participado en las antologías de poesía saharaui contemporánea “Añoranza” (Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de las Islas Baleares, 2002), “Bubisher”. (Editorial Puentepalo. Las Palmas de Gran Canaria, 2003), “Aaiun, gritando lo que se siente” (Universidad Autónoma de Madrid, 2006), “Um Draiga” (Diputación de Zaragoza y Um Draiga, 2007) y “31” (Editorial Sombrerete y Sandblast, 2007).
La editorial Puentepalo de Las Palmas publicó en 2003 su poemario “Los versos de la madera”
En julio de 2005 participó en el Congreso de la "Generación de la Amistad saharaui", de la que es miembro fundador.

Mitología

Mi padre me dijo:

“Yo nací en año
de los dientes verdes
de los dromedarios”

Ahora yo me pregunto:
¿Qué hemos hecho de nuestros años,
tan lejanos y estrechos?

¿Cayeron malbaratados
entre el olvido de la tradición
y la sed de las dunas?

¿Se esfumaron en el aire
como haces de leña?

Buscad en la poesía,
huesos de la memoria,
como nuestros antepasados.

Nuestros años son versos,
como una lluvia de estrellas
como la hermosa yerba
o el parto de las abejas.

Estos son nuestros años
abandonados
esqueletos trágicos,
como grandes tormentas
como una lluvia roja
o un vendaval de langostas.
Y no son estos otros
Incipientes y artificiales
que ahora colgamos
del almanaque
de nuestros sueños.