sábado, 7 de febrero de 2009

Don Quijote, el azri de la badia saharaui



El libro también se puede adquirir en la librería de Casa Arabe
Don Quijote, el azri de la badia saharaui; Antología


Y es en este siglo en el que nos llega el recuerdo de El Quijote desde otras tierras africanas con los mismos valores que hace cinco siglos y en la lengua en la que se escribió. Sorprende y se agradece el empeño de estos escritores saharauis por mantener vivo el español tanto en los campamentos como en las zonas ocupadas y resulta cuanto menos triste - ¡El Quijote, caballero de la triste figura!- que la administración e instituciones culturales y educativas españolas les ignoren con frecuencia. Espero contribuir con mi empeño y la ayuda de las instituciones a que se publique esta obra, como ya ocurrió con Versos Refugiados (2006) del poeta de la Generación de la Amistad Bahia Mahmud Awah, y de este modo mantener vivo el interés y el esfuerzo de este grupo de escritores en su defensa de la lengua de Cervantes y de los valores que la acompañan. Una palabra pronunciada es como una flecha, una vez disparada no se puede parar. (Carmen Valero Garcés. Prólogo)

Autores: Ali Salem Iselmu, Bahia Mahmud Awah, Chejdan Mahmud, El Cori Ramdan Nass, Haddamin Moulud Said, Larosi Haidar, Lehdia Dafa, Limam Boicha, Mohamed Salem Abdfatah Ebnu, Mohamidi Fakal-la, Saleh Abdalahi, Zahra Hasnaui.Edita: Universidad de Alcalá de Henares

Año de publicación: 2009
Encuadernación: 1. Rustica
Número de páginas: 94 páginas
Dimensiones: 15 x 21 cm
ISBN: 978-84-88754-31-8
Depósito Legal: M-1429/2009
Lengua (idioma): Castellano

Ilustraciones: Fadel Jalifa y Moulud Yeslem
Colaboran: Instituto Cervantes, Centro de Estudios Cervantinos, Fitispos (Grupo de Formación e Investigación en Traducción e Interpretación en los Servicios Públicos), Generación de la Amistad Saharaui.


En un lugar del Sahara, de cuyo nombre quiero acordarme y a todos recordar, no ha mucho tiempo que vive un hidalgo de los de Kalashnikov en astillero, la voluntad como adarga, mehari flaco y dreimisa corredora. Una olla de algo más lagarto que carnero, arroz las más noches, y lentejas lo demás consumen las tres partes de su hacienda. El resto della concluyen tuba de maniya , barrad , darraa de basan , turbante de tubit y sandalias de cuero para las fiestas, los días de entresemana se honra con su uniforme de tropa de lo más digno. Tiene en su jaima a su madre, que pasa de setenta, una sobrina que no llega a los veinte, y una descoyuntada dreimisa que así sirve de rocín como de improvisado lecho en las gélidas noches del desierto. Frisa la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, es de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la libertad. Quieren algunos decir que tiene el sobrenombre de “Marroquí” o “Mauritano”, que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben, aunque por fuentes constatadas, se deja entender que es Saharaui. De esto importa mucho a nuestro cuento, es de añadir que en la narración dél no se sale un punto de la verdad. (Zahra Hasnaui; Primera parte del ingenuo hidalgo don Quijote de La Hamada, también llamado del Sahara)