sábado, 12 de marzo de 2011

La niña de la badia. Abdurrahaman Bud-da


Pedidos en saharaguada@yahoo.es

El caso de la niña Mariam es un testimonio vivo del sufrimiento de muchos niños y mujeres saharauis. Mariam vivía en la badia saharaui, un hermoso mundo lleno de felicidad, que tuvo que abandonar tras la invasión marroquí, huérfana y aterrorizada, dejando atrás a su jaima y rebaño en busca de amparo en la lejana tierra del exilio, más allá de la frontera argelina.

La niña de la badia
Autor: Abdurrahaman Bud-da
Año de publicación: Marzo de 2011
Número de páginas: 50
Idioma: Español
Precio: 10 €

Abdurrahaman Bud-da nació en 1968 en Eyderia al norte del Sahara Occidental. Cursó sus estudios primarios en Tifariti y los campamentos de refugiados en Tinduf. Estudió secundaria y pre universitario en Cuba y se graduó de electricista. Al volver a su país, desgarrado por la guerra, sintió una fuerte necesidad de escribir. Publicó su primera novela, “Lágrimas de alegría”, en 2007. Es miembro de la Asociación de Escritores de Castilla la Mancha y colabora actualmente con varias revistas literarias en el Sahara y en España y con el grupo de escritores de la Generación de la Amistad Saharaui.


El padre de la familia, Ahmed, era un anciano en la séptima década de su vida, su hijo se llamaba Kaled y era un hombre de veinticinco años de edad, alto y delgado. También tenía una hija de doce años, con largos cabellos peinados en trenzas que cubrían su espalda y llegaban hasta su cintura. En su cuello lucía un collar que brillaba sobre su piel morena como estrellas luminosas en una noche oscura. Había heredado el collar de su madre, que había fallecido cuando ella contaba nada más que diez años, desde aquél momento Mariam la reemplazó en los trabajos duros del hogar: cuidaba de su padre, que no podía abandonar la jaima debido a su avanzada edad, se despertaba con las primeras luces del alba para cumplir su oración junto al resto de la familia, luego ordeñaba las ovejas y más tarde soltaba a los corderitos para que mamasen lo que quedara de leche en sus madres. Ahmed preparaba el té del desayuno que tomaban con la leche recién ordeñada y dátiles, y Mariam vaciaba el resto de la leche en la chekwa , que agitaba largo rato para sacar mantequilla. (Fragmento de La niña de la badia)

No hay comentarios: